viernes, 31 de julio de 2015

Cambio Vicente Fox

Durante 71 años el PRI (Partido Revolucionario Institucional), se mantuvo en el poder, liderando a México, con diversos gobiernos de sucesión del mismo partido. En el año de 1994, se inició un movimiento en Chiapas, El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) dirigido por el subcomandante Marcos, movimiento que salió a la luz justamente el día en que entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, como un sonoro golpe a la imagen oficial de un México en tren de prosperidad económica y pluralismo político.
En la primera transición pacífica hacia un gobierno de oposición en México, el Tribunal Electoral declaró ganador de las elecciones del 2 de julio del 2,000 a Vicente Fox.
Después de tantos años de gobierno de un solo partido, de una sola ideología aparece la figura de Vicente Fox, para dar un giro al destino de México.
Pues entonces ante su intensa labor de limpiar todos los poderes del estado, quienes estaban sus altos y pequeños cargos ocupados por integrantes del PRI. Desmantelando aquel poderío. Aparece la figura imponente de Vicente Fox.
Ante las presiones de la clase empresarial, los gobiernos han aprobado iniciativas cuyos efectos sólo han beneficiado a los intereses de sus promotores pero han sido perniciosos para la inmensa mayoría de los ciudadanos. Con anterioridad, la clase empresarial se alió a los "gobiernos revolucionarios" para obtener grandes beneficios en materia de estímulos fiscales, medidas proteccionistas, permisos para importar, subsidios, etc. La clase empresarial se niega a pagar sus impuestos y su impunidad es protegida por el mismo Estado. Ahora que la clase empresarial responde más a los intereses hegemónicos de un capitalismo globalizador promovido por una elite de corporaciones transnacionales, el Estado es el peor enemigo para la obtención de muchos de sus beneficios.
El entorno del Estado-nación delimitado por los procesos de globalización, se fundamenta en una nueva normatividad para la regulación del comportamiento económico, político y social. Es en este sentido que la administración pública eficaz y eficiente se encuentra estrechamente vinculado con la sociedad mediante los procesos políticos. Esta regulación del comportamiento busca la transformación de las instituciones bajo una nueva cultura ciudadana y una nueva cultura de gestión empresarial que concreten en una agenda político-social el proyecto de gobernabilidad democrática. La imagen carismática de Fox es insuficiente para mantener el equilibrio institucional, por lo que se requiere del fortalecimiento de instituciones con sistemas de incentivos que eliminen las viejas prácticas autoritarias y corporativistas. Es necesario reforzar las instituciones democráticas para tener la capacidad de enfrentar los retos del crecimiento económico y la estabilidad política.

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