La utilidad de la inflación como
instrumento para promover el desarrollo económico. El indicador más comúnmente
aceptado para medir el grado de inflación lo constituye el movimiento de un
amplio índice de precios que abarca un conjunto de bienes no sometidos a
control de precios. Como en México no se dispone de un índice de precios
suficientemente amplio, no existe ningún indicador de la inflación que sea
totalmente aceptable. El mejor índice disponible es el de precios al mayoreo en
el Distrito Federal, sin embargo, como nuestro principal interés se concentra
en la economía monetaria, que en México gira alrededor del Distrito Federal, el
uso de éste índice no deformara en gran medida nuestras conclusiones. La
experiencia de México en el campo de la inflación ha sido prolongada y los
movimientos de precios han sido, por término medio, de consideración. Entre
1935 y 1955, los precios se elevaron a una tasa media anual de 9.8% y en 15 de
los 20 años esa tasa fue de 6% o más. Generalmente, estos grandes movimientos
de precios han ido acompañados de cuantiosas adiciones a la oferta monetaria y,
en algunos casos, por incrementos en la velocidad de circulación. De la oferta
monetaria y la velocidad de circulación están medidos en relación con la
cantidad de bienes y servicios disponibles.
Después de la crisis de deuda de
1982, el peso mexicano se devaluó 466% y de ahí México vivió años de
estancamiento económico y tasas crecientes de inflación. En 1987 la tasa de
inflación llego a ser de 160 %. Ante esta situación se adopto un programa de
estabilización que logro reducir la inflación gradualmente. El 15 de diciembre
de 1987, el presidente Miguel De La Madrid anuncio el pacto de Solidaridad
Económica (PSE), un acuerdo firmado por representantes del gobierno, del sector
laboral, del sector agrícola y del sector privado.
Este acuerdo propuso y
comprometió a los firmantes, a las siguientes acciones:
Sanear las finanzas públicas logrando un superávit fiscal, mediante
reducción del gasto público y aumento en algunos precios y tarifas de empresas
gubernamentales.
Mantener una política monetaria restrictiva mediante el control del
crédito interno del banco de México.
Comenzar el proceso de apertura comercial mediante la reducción de aranceles
a las importaciones y eliminación de permisos de importación.
Mantener el tipo de cambio fijo
Otorgar incrementos salariales de acuerdo a porcentajes predeterminados,
sin sobrepasar las tasas esperadas de inflación
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