Durante su sexenio, se dieron importantes cambios económicos, entre ellos firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, privatización masiva de empresas estatales, incluida la banca; la implementación del Programa Nacional de Solidaridad y el aumento de desigualdad en el país. Además se restauraron las relaciones Iglesia-Estado y se establecieron relaciones diplomáticas con el Vaticano.
Fue el último presidente al que se le asignó una partida presupuestal
cuyo gasto no estaba sujeto a comprobación, denominada comúnmente partida secreta.
Sin embargo, en las administraciones subsecuentes a la suya este tipo
de gasto ha sido ejercido en secretarías de Estado con fundamento en el artículo 74 constitucional
Aún después de haberse retirado de la vida pública de su país al
finalizar su sexenio, durante los últimos años ha tenido apariciones
públicas por invitación de instituciones tanto mexicanas como de otros
países. Tal es el caso de sus ponencias dadas en la Universidad de Oxford, el Centro de Estudios Espinoza Yglesias, la Fundación José Ortega y Gasset, así como en el marco del Vigésimo Aniversario del Instituto Federal Electoral, entre otras. Actualmente el ex presidente se desempeña como consejero ejecutivo del Grupo Dow Jones y vive con su segunda esposa, Ana Paula Gerard Rivero.
El 12 de mayo de 2009 se desató una polémica en torno a su persona y la de su hermano Raúl Salinas de Gortari, por declaraciones de su antecesor, el ex presidente Miguel de la Madrid Hurtado,
sobre el desempeño de Salinas de Gortari como presidente. Éstas, de las
que al día siguiente se retractara el propio de la Madrid Hurtado,
incluían acusaciones de desvío de recursos, corrupción y vínculos con el
narcotráfico y fraude electoral.
Para el año 1994 Carlos Salinas de Gortari tuvo un elevado gasto
gubernamental en obras públicas con el objeto de mantener la inercia de
crecimiento de su gobierno y con ello la popularidad. Este gasto
gubernamental llevó a un déficit de cuenta corriente histórico (un 7%
del PIB) y para poder lidiar con ello Salinas emitió los Tesobonos,
instrumentos financieros del gobierno que aseguraban pagos en dólares y
con los cuales pudo recaudar fondos el Banco de México. Con los
diversos sucesos políticos ocurridos en 1994 (asesinatos de Luis Donaldo
Colosio, Candidato Presidencial y José Francisco Ruiz Massieu, Líder
Cameral del PRI y la rebelión insurgente en Chiapas), muchos de los
inversionistas se asustaron y fueron a canjear los Tesobonos por
efectivo, vaciando las reservas monetarias del Banco de México.
Era necesario la toma de decisiones económicas para impedir la
crisis, tales como alza en las tasas de interés para recuperar reservas y
contraer la base monetaria o generar una devaluación controlada del
peso. Sin embargo Salinas de Gortari no tomó ninguna acción,
presuntamente con el objetivo de no perder popularidad puesto que
buscaba el apoyo internacional para su candidatura a director general de
la Organización Mundial de Comercio.
Ernesto Zedillo,
su sucesor, incapaz de articular una estrategia de amortiguamiento de
los vencimientos de pagarés denominados en dólares, (Tesobonos) y con un
manejo incorrecto en términos políticos, fue corresponsable y precipitó
el advenimiento de una de las peores crisis financieras que ha vivido
México, conocida como error de diciembre; y en el exterior como efecto Tequila.
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